[Siempre que puedo tomo un café a
media tarde. En invierno es reconciliador sostener la taza caliente entre las
manos; ver a través del cristal cómo la oscuridad gana la batalla al día. Sorbo
a sorbo intento dar calor al cuerpo mientras me dedico unos minutos de no hacer
nada, tan solo pensar en cualquier cosa, o sin pensar. Según se fueron
alargando los días, el café de media tarde se iba retrasando. Ayer fue la
última tarde en que pude disfrutar de un momento así.]
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