Bajar, descender hasta lo más hondo, lo más profundo de uno mismo. Descubrir lo oculto, lo distante. Todo lo que es parte de nosotros y nos acompaña día a día en silencio. Bucear hasta donde los sentimientos no se comunican con el pensamiento, aunque duela; y conversar con las fisuras que provoca ese dolor. Esclarecer las contradicciones que un día provocaron el caos, el desasosiego. Desenmascarar la verdad, la mentira. Afortunadamente, existe un camino de vuelta.
sábado, 12 de junio de 2021
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
«Quand il me prend dans ses bras me parle tout bas je vois la vie en rose» La vie en rose Hace ya unos años que cumplí los cuarenta. No, no ...
-
Hace unas semanas saltaba a las noticias Gabriel Plaza, un muchacho que había obtenido un diez en selectividad y que había elegido estudiar ...
-
Sí, sí, siempre llego tarde. Es un hecho. Y no hablo de llegar tarde a una cita, pues si me he comprometido a quedar a una hora determinada,...

No hay comentarios:
Publicar un comentario